Una web en tres días

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Hace un par de fines de semana quedé con una amiga para pasar la tarde en el parque con los chiquillos. Vino con un par de amigos suyos a los que hacía mucho que no veía y estuvimos poniéndonos al día.

Uno de ellos trabaja en una agencia de comunicación y marketing y monopolizó la conversación hablando de que le habían aprobado un proyecto para diseñar y desarrollar una tienda online el viernes y tenía todo el fin de semana a los bichitos trabajando para entregar la web el lunes.

Los bichitos, obviamente, eran los agentes de IA que había dejado depurando en su casa mientras estábamos en un banco del parque viendo a los niños jugar.

Seguro que esta historia te recuerda a (demasiadas) que has visto por redes sociales durante los últimos meses. Y que, obviamente, son muy llamativas y a todos se nos ponen los ojos brillantes al leerlas. Pero que, desde mi experiencia, no son del todo precisas.

Porque mientras escuchaba a este chico hablar, yo solo podía preguntarme qué sentido tiene hacer una web en tres días. 

No hablo de una pequeña landing para promocionar un descuento temporal (en ese caso sí tiene sentido).

Hablo de una web corporativa pensada de forma estratégica para aumentar la autoridad de tu marca personal. O un ecommerce que sea el responsable de gran parte de la facturación de tu negocio. O de una escuela online que no solo tenga contenidos, sino que ofrezca una experiencia formativa rica y útil para tus alumnos. 

Me parece una hazaña que algo así se pueda crear en tres días. No porque la tecnología no lo permita, sino porque para crear algo alineado con uno mismo, con sus valores, con su momento vital, con su experiencia… hace falta tiempo.

Hace falta pensar.

Y hace falta reposar las ideas.

Irse a dormir y revisarlas al día siguiente para asegurarnos de que siguen teniendo sentido.

Claro que es más sexy el titular “Tu web en 3 días” que “Tu web en el tiempo que necesitemos para que cumpla los objetivos que nos marquemos”. 

Pero cada vez se nos olvida más que no somos máquinas.

Y que una web, o al menos como mis compis de vorágine y yo la entendemos, no es solo un cúmulo de información sin importancia puesta bonita en cualquier dominio.

Siempre hemos entendido el diseño web como un proceso de autodescubrimiento en el que hay que trabajar muchas piezas (la estrategia, imagen corporativa, copywriting, fotografía…) antes siquiera de abrir ningún programa de diseño. 

Y ese proceso lleva tiempo. 

Un tiempo que la IA ha acelerado (para nosotros también). Pero que sigue necesitando tiempo humano.

Porque el cliente tiene que pensar cómo es su marca, qué hace diferente de su competencia, cuál es su historia, cómo quiere presentarse ante el mundo… Y con eso hay que preparar una imagen corporativa, unos textos, material multimedia, SEO…

¿Tiene sentido usar la IA para llegar más rápido sin saber a dónde exactamente queremos llegar?

Porque se puede hacer una web con IA en 3 días. Y en un día. Y en 2 horas si me apuras. Claro que se puede hacer.

Pero solo se puede hacer si te da igual el resultado. 

Si te da igual que tu web sea un clon de otras miles de webs que también se hicieron en 2 horas. Si te da igual que tu web esté cargada de frases como “En el mundo actual…”, “No es X, es Y”, “La pregunta que nadie se hace…”. O llena de fotos tan espectaculares que te dan un hormigueo raro por la espalda.

Pero a mí no me da igual. 

No me da igual saltarme toda la parte estratégica. No me da igual revisar textos para que tengan personalidad y hablen como la marca a la que representan. No me da igual acompañar a mis clientes en sus dudas humanas (¿se entiende lo que hago? ¿crees que salgo bien en esta foto?, No sé si usar esta palabra…). 

Así que, lo siento, pero si alguien busca una web en 3 días, aquí no va a encontrar el atajo para ello.

Pero si buscas un equipo que te acompañe, que resuelva tus dudas, que entienda tu frustración cuando algo no sale como esperas y que descifre las mil ideas que rondan a toda velocidad por tu cabeza, entonces sí podemos echarte una mano.

Puede que tardemos más, pero al menos sabremos a dónde estamos yendo 🙂

Un abrazo, 
Marina

P.D: Hace unos días, a Blai, mi compañero y socio de vorágine, se le ocurrió hacer una web (de las que sí se pueden hacer en 3 días) contando parte de su historia y de cómo entiende el desarrollo web. Si llevas mucho tiempo en internet, seguro que te hace sonreír un poco: https://blai.xyz/

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